Implicación legal de las criptomonedas en España 

En el novedoso mundo de las criptomonedas no existe aun una legislación contable ni un marco normativo específico para éstas, pero se reconoce la emisión o el minado como evasión de impuestos e incluso de delincuencia informática en el caso de no ser declarado a Hacienda, como a su vez, las criptodivisas serán tributadas de manera diferente según el uso que les demos y podremos basarnos en consultas a la Dirección General de Tributos (DGT), al Instituto de Contabilidad y Auditoria de Cuentas (ICAC) o incluso al mismo Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), mientras nos mantenemos a la espera de una legislación específica. Bancos y notarios se encuentran detrás de las ventas y compras que realizamos tradicionalmente, no ocurre así con las criptodivisas al no estar centralizadas, eso no quiere decir que no las tengamos que declarar, pues las ganancias se reflejan y deberíamos guardar emails y transferencias bancarias destinadas a criptodivisas, así como rastros criptográficos como pruebas de nuestros ingresos.

Distinguiríamos varios grupos, cada uno de ellos con una tributación distinta:

  • Los operadores, que dividimos a su vez en exchanges y especuladores.
  • Los mineros.

Operadores: Exchangers y comercios

Los exchanges son aquellas personas o entidades que se lucran a raíz del intercambio de divisas, siempre que una de esas divisas sea una criptomoneda. Aquí debemos dividir también la actividad de exchanger en dos: a título personal tributando en la renta o mediante una sociedad tributando en sociedades.

A través de una sociedad: El ICAC a través de la resolución de una consulta dictaba: “las criptodivisas pertenecerán al grupo de Existencias si están destinadas a transformarse en disponibilidad financiera a través de la venta como actividad ordinaria de la empresa”, esto quiere decir que a la hora de adquirir las criptodivisas, éstas se contabilizaran por su coste (el precio por el que los adquirimos), a final de año si el valor neto realizable (VNR) es inferior al valor de adquisición, se realizará un deterioro y contabilizará como un gasto en el ejercicio; en el caso de una posterior subida del precio del Bitcoin y el VNR supera el valor de adquisición, como mucho se podrá revertir el deterioro anterior hasta el precio de adquisición (no se puede revalorizar el precio del Bitcoin por encima del precio de adquisición) En este ámbito, la DGT deja claro, a raíz de ciertas consultas, que la compra-venta de criptodmonedas está sujeta pero exenta de IVA, de esta manera, el IVA es soportado y no deducible.

A título personal: Simplemente se paga en la renta los beneficios resultantes de los ingresos obtenidos por la venta de la criptodivisa, los gastos de la compra de esa criptodivisa y demás gastos relacionados con la actividad.

Todo esto teniendo en cuenta que el exchange y el cambio de divisas se produzca entre dinero FIAT y una criptodivisa, no se contempla el intercambio entre dos criptodivisas, se incurre en una alteración patrimonial de la que no existe, hasta el momento, consulta ninguna.

Dentro del IRPF, tributan como ganancias y pérdidas patrimoniales y sólo en el momento de su venta, exactamente igual que cualquier otro activo”

Especuladores.

Cualquier persona que tenga Bitcoins u otra criptodivisa deberá declarar a Hacienda la posesión de éstas aunque la legislación vigente no sea clara y no existan consultas al respecto, pues quizá exista la obligación de presentar, además, el nuevo modelo 720 de Cristóbal Montoro en el que se deben declarar todos los bienes de los contribuyentes en el extranjero. Entramos entonces en la paradoja de saber si las criptodivisas que poseemos se encuentran o no en el extranjero. De todas formas, en España por ejemplo, aplicando la Ley de Renta, se establece que existe ganancia patrimonial cuando se produce una alteración en la valoración y composición del patrimonio (se deben dar ambas premisas) Por ejemplo, intercambiar una acción de ARCELOR por otra que nos da los mismos derechos no cumpliría las premisas para establecerlo como ganancia patrimonial ya que la alteración de la valoración la cumple (el valor de las acciones varía) pero la composición del patrimonio no (tenemos lo mismo, de diferente valor) Entonces al vender una criptodivisa por dinero FIAT se produciría una ganancia patrimonial, pasamos de tener dinero FIAT a tener una Criptodivisa modificando también los valores de ellas. De esta manera tributaríamos en 2017 un 19% a los 6.000€ de beneficio, un 21% hasta los 44.000€ y un 23% a partir de 44.000€ 

En este caso y aplicando la misma Ley de Renta el intercambio entre criptodivisas también debería ser declarado, pues cumple con ambas premisas, se altera la valoración y la composición del patrimonio.

 

Mineros.

Son aquellos que generan criptomonedas mediante poder computacional y, en España, desde Septiembre de 2016 es obligatorio que todos los mineros se encuentren dados de alta en Hacienda y en la Seguridad Social en los epígrafes correspondientes, será considerado como autónomo, deberá pagar la cuota mensual correspondiente y los beneficios deberán ser declarados como actividad económica. El balance obtenido como resultado de gastos, ingresos e inversiones es el beneficio que hay que liquidar en el IRPF o bien en el impuesto sobre sociedades, dependiendo, obviamente de si realizamos la actividad como persona física o jurídica.

 

Los gobiernos no se van a quedar atrás, el afán de centralización y de recaudación no acabará con las criptomonedas pero, como hablaremos próximamente en otro artículo, los gobiernos adoptarán e intentarán controlar las criptodivisas desde dentro. De momento nos quedamos con estas pautas legales, ya que: “Ignorantia juris non excusat” o para que todos nos entendamos: “La ignorancia de una ley no exime del cumplimiento de esta”

Alejandro Fernández

Alejandro Fernández

"Lo único que está entre tu meta y tú, es la historia que te sigues contando a ti mismo de por qué no puedes lograrla"