8 de marzo: un café a solas (con una cripto mujer)

Esta mañana al encender mi ordenador el señor Google me recuerda que es el día de la mujer trabajadora, respiro hondo ¿Por qué me siento tan ajena a las reivindicaciones feministas sobre el trabajo y la mujer? No es una pregunta retórica, realmente me lo pregunto a mí misma… estamos en el mundo blockchain así que no saco nada con engañaros: Digamos que gano para mis gastos, nada de lujos, pero me declaro sospechosa de ser feliz. Voy a por un café para pensar un poco.

Ya tengo una edad (o dos) por lo que he tenido que vivir en el mundo fiat. Porque trabajar y cobrar en fiat, es vivir en fiat. Durante todos los años que trabajé cobrando Pesos Chilenos o Euros, dependiendo donde me encontrara: recibí todo tipo de discriminación y acoso. Hasta que llegó el momento en que el sistema fiat me expulsó fuera por ser inmigrante, discapacitada y mujer en edad de quedarse preñada. Que el mundo fiat te expulse significa no encontrar un trabajo remunerado para pagar tus propias facturas.

“Y llegué al mundo blockchain por simple curiosidad, sin saber que sería mi modo de vida y fueron hombres quienes me mostraron las puertas de este ecosistema: Ramón Quesada, Jose Felip, Santiago Márquez, José Antonio Bravo, Pablo García, Manuel García… por mencionar algunos.”

Puede que sea porque el trabajo comienza directamente por internet y no existen esas interacciones sociales que nos hacen adoptar determinados roles, pero lo cierto es que nunca me han tratado de manera diferente a otro compañero o compañera en un chat, reunión, en una discusión o foro. De hecho, tengo que mencionar a foro burbuja, un foro económico donde he acudido muchas veces a informarme; créanme cuando les digo que la condescendencia no es uno de sus rasgos representativos da igual hombre, mujeres o viceversa.

Es que, si se piensa para conseguir criptomonedas hay tres maneras principales: “minarlas”, comprarlas o pedir criptomonedas a cambio de bienes o servicios.

¿Le interesa a un ordenador, código o algoritmo el tipo de sexo, género, color de piel, lugar de nacimiento o antepasados? ¿El programa de minado de alguna criptomoneda tiene algún tipo de reconocimiento que indique nuestro origen social, migratorio, sexual o intenciones nocturnas? NO.

Por lo que minar una moneda, no es algo masculino. Simplemente de conocimiento y conocer, es una elección.

¿Comprar una criptomoneda? tampoco. Y sobre la última opción, como he dicho antes, lo único necesario (por ahora) es tener acceso a internet y curiosidad.

Éste nuevo sistema monetario, la tecnología Blockchain está guiada por una nueva generación de personas interesadas en sacar adelante sus proyectos, sus vidas y dejar huella, ya que el mundo nunca había sido tan grande como lo es ahora gracias a la revolución de las comunicaciones.

En medio de todo este desvarío de varios cafés a solas entra mi hija con una taza de “Nesquik” – No le gusta el café, pero si conversar- se sienta a mi lado con su móvil y me muestra lo que comprará con su tarjeta Bitnovo. La miro un rato y me doy cuenta, somos dos mujeres de dos generaciones diferentes y le pregunto mientras intento comprender algo de un “waifu”, “ship”.

¿Cuándo trabajes cobrarás en fiat o en criptomonedas?

En criptomonedas, obvio… ya cobro en criptomonedas por mis dibujos. ¿Fiat? ¿Euros? Eso no tiene mucho futuro. Además, puedo preguntaros a vosotros cuando tenga dudas

Estoy escribiendo por lo del 8 de marzo, tú que piensas con respecto a las criptomonedas.

Supongo que si no me lo he planteado nunca es buena señal. ¿Qué tiene que ver el 8 de marzo con las criptomonedas? ¿Habrá huelga femenina?

Sonrío ante su respuesta, realmente estoy en un mundo en creación, donde las mujeres ocupamos los espacios que queremos y no existen los migrantes, porque todos somos ciudadanos de internet. Ya veremos dentro de un año

“El dinero y la tecnología no tiene sexo, ni ideología”.

Daniela Caro

Escritora de nacimiento, curiosa de profesión… eterna aprendiz de la Blockchain.

Daniela Caro

Daniela Caro

Escritora de nacimiento, curiosa de profesión... eterna aprendiz de la Blockchain.